MIJAS PUEBLO – PUERTO DE LOS
PESCADORES
Fecha: Enero 2026
Distancia: 12 km
Tipo: Lineal
Dificultad: Baja
La ruta desde Mijas Pueblo al Puerto de los Pescadores forma parte de la Etapa 32 (Ojén-Mijas) de la Gran Senda de Málaga (GR 249). Es un recorrido de
dificultad baja, con aproximadamente 12 km.
Amanece en Mijas Pueblo con ese
brillo blanco que encandila incluso antes de que el sol termine de levantarse.
Desde el Mirador de Mijas arranca la caminata, con el pulso tranquilo y la
promesa de un día largo por delante.
El sendero conduce sin prisas
hasta la Ermita del Calvario, discreta y serena, como si vigilara desde siempre
este ir y venir de caminantes. Es un buen lugar para detenerse un momento,
beber agua y dejar que el paisaje termine de entrar en el cuerpo.
Esta pequeña y modesta edificación fue construida en 1710. Consta de una sola nave, cubierta con una bóveda de medio cañón y reforzada lateralmente con uso fajones.
Parece ser que los Padres
Carmelitas Descalzos que vivían en el Hospicio y el Monasterio del Compás. En Mijas allá por el siglo XVIII, ya
utilizaban este lugar como retiro para sus ejercicios espirituales, dedicándose
a la oración, el silencio, la soledad y la penitencia.
Los Carmelitas trabajaron en
Mijas desde el 1710 al 1813, siendo su estancia paralela a la historia de la
Virgen de la Peña, patrona de Mijas. En la actualidad la ermita sólo se abre
los Viernes de Cuaresma y el primer viernes de marzo, fiesta del Cristo de
Medinaceli
Desde ahí, la ruta continúa hacia
la cantera del Barrio, donde el paisaje cambia de tono y textura. La roca
desnuda recuerda el esfuerzo humano y contrasta con la naturaleza que, poco a
poco, vuelve a reclamar su espacio.
Los romanos ya extraían importantes cantidades de mármol en la Sierra de Mijas, además de otras explotaciones como el plomo, plata, hierro, amianto y talco. Este hecho dio nombre al pueblo, llamándose Mixas por sus minas. Posteriormente, en los siglos XVII y XVIII, una de las principales actividades económicas de Mijas sería la explotación de los mármoles blancos y su jaspe de ágata, para la construcción de monumentos, piezas arquitectónicas, escultóricas y epigráficas que en la actualidad se encuentran repartidas por distintos lugares de España.
Sorprende que durante siglos este mármol se transportara a través de los ríos de las Pasadas y Fuengirola hasta su desembocadura, para seguir una ruta marítima hasta Cádiz y Sanlúcar de Barrameda y desde allí remontar el río Guadalquivir hasta el puerto de Sevilla.
La extracción del mármol en esta cantera está abandonada desde los años 70, aunque no hace mucho seguía existiendo el aprovechamiento de algunas vetas o bloques de mármoles para fabricar adoquines.
Ejemplos de piezas elaboradas con
mármoles de Mijas son los capiteles de pilastra ya piedras de un tempo romano
hallados en Los Boliches o en el suelo de la catedral de Málaga. También
Torrox, Benalmádena y Alhaurín el Grande. Fuera de la provincia puede verse en
el palacio arzobispal y las gradas de la capilla de San Leandro de Sevilla, en
la sacristía de la iglesia de San Pedro de Granada o en el altar de la capilla
de Santa Tecla de la catedral de Burgos.
El nombre “del Barrio” se debe a
su localización justo encima del Barrio Santana en Mijas Pueblo.
A partir de este punto, la ladera sur de la sierra se abre con más claridad, mostrando un mosaico de verdes jóvenes. Es imposible no pensar en el incendio de 2001, en aquel golpe brutal que arrasó la sierra. Hoy, más de dos décadas después, el monte vuelve a respirar: arbustos nuevos, pinos que crecen torcidos pero firmes, y un suelo que empieza a cerrarse de nuevo sobre sus heridas.
El sendero de la Gran Senda de Málaga (GR-242) avanza ondulante, sin grandes estridencias, pero siempre generoso en panorámicas. Cada repecho regala una vista distinta: la costa extendiéndose como una línea infinita, Mijas quedando atrás, cada vez más pequeña, y la sensación clara de estar cruzando un territorio que se reconstruye paso a paso.
Los kilómetros se suceden con un ritmo constante. El cuerpo entra en modo marcha y la mente se despeja. Al acercarse al final del recorrido, el terreno se suaviza y el paisaje se abre definitivamente hacia el interior. El Puerto de los Pescadores aparece como un final natural, casi inevitable, tras 12 kilómetros de caminata.
Salud y aventuras!!



















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